A propósito de la exposición de Evaristo Bellotti

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A propósito de la exposición de Evaristo Bellotti:

ESCULTURA

Como algunos saben, el día 19 de septiembre se inauguró la magnífica exposición del artista en el Palacio de Cristal del parque del Retiro, donde permanecerá hasta el 8 de diciembre. Pues bien, la otra tarde me reuní con Jorge Alemán (escritor y psicoanalista) y Evaristo Belloti para ver juntos la obra. Lo que a continuación se presenta (en forma de entrevista) es una aproximación al diálogo que mantuve con el artista en torno a su Escultura y un poema que J. Alemán le ha dedicado a la misma.

Mª Victoria Gimbel.- Lo primero que llama la atención es la belleza del lugar donde se nos aparece la obra, en sintonía –ontológica y plástica- con la luz y los colores otoñales. Pero, Evaristo, quiere eso decir que esta Escultura está pensada para ser expuesta aquí, o bien, como creo, la Idea es anterior a este espacio concreto. Es decir, aunque el Palacio de Cristal resulte el topos adecuado, y casi perfecto, para el goce y la reflexión de tu obra, parece que el Límite de tu Escultura es independiente de estas definidas dimensiones. ¿Qué puedes decir al respecto?

Evaristo Bellotti.- De un modo más bien intuitivo, planteé desde el principio que la escultura se extendía en todas direcciones hasta el infinito, tal como lo hace el suelo (si no lo remedia el encuentro con el precipicio al vacío –aunque ah siempre estará América para recogernos-) antes de verse partido en parcelas diferentes: lo que va de un pavimento a otro, de una a otra parcela. Un examen de las nociones de suelo puede ser fructífero. De momento, lo que quería decir es que la escultura es antes que la planta del Palacio; que la planta del Palacio cae sobre la escultura como un molde de pastelería cae sobre la masa extendida sobre la mesa del pastelero. El “sobre la masa” y el “sobre la mesa” ya está indicando que hay dos elementos en juego, sucesivamente: el suelo y el cielo, la cara inferior y la cara superior de la losa de mármol y, por fin, la planta del pie y la escultura labrada: dos superficies que se tocan.

M.V.G.- Disculpa que te interrumpa, podrías explicar un poco qué hay entre ambas superficies?

E.B.- El proyecto de re-ubicar la escultura reproduciendo la planta del edificio en otro lugar habla del sentido que ha cobrado la antes indiferenciada extensión de mármol, en tanto ingenua, al verse delimitada por la planta del Palacio. El “dentro” del Palacio es la diferencia respecto del “afuera” indiferente, donde está el Parque. El paseante entra a un espacio diferente, que en el caso de mi escultura, permaneciendo diferente, apenas como siendo afectado por la escultura. Si la obra, como tal, no ocupa espacio, entonces deja el espacio en la diferencia que hace el espacio, no la escultura. La escultura se ocupa de la superficie, de ser solamente superficie, y en tanto que superficie manifestarse al espectador como Tiempo, exclusivamente como Tiempo. Por eso, cuando se instale a la intemperie, la planta se lleva consigo y se reproduce en el mismo mármol las bases de las columnas y el inicio de los muros, a modo de ruina. Se transformará el lugar y el Palacio volverá a permanecer a la espera de cumplir su función de invernadero de plantas tropicales, de alcanzar su fin.

M.V.G.- Al hilo de lo anterior, me gustaría que aclarases que no se trata de una Instalación sino estrictamente de una Escultura. Dicho de otra manera, parece que tu interés está en ofrecer espacio a lo que podría denominarse “materialidad de la superficie” y señalar, a través de trazos y volúmenes, variables en tamaño y figura, la humana piel, esa que viene inscribiéndose desde la época clásica, como así parece desprenderse de la elección del mármol blanco utilizado. Por eso te pregunto ¿en qué sentido esta escultura es materialmente extensa? Y ¿qué diferencia se puede establecer entre el Arte como geometría vital de la materia y el Arte relativo a lo que se significa con la llamada naturaleza?

E.B.- La cuestión previa en todo momento y respecto de cualquier oficio es que pueda seguir haciéndose… que podamos seguir haciendo esculturas y, en este caso, que la noticia que da la escultura permanezca noticia. Esto implica mantener viva su misma posibilidad, lo cual no puede hacerse por partes pues constituye, a mi modo de ver, una tarea alternativamente ética y estética. Las incursiones de la escultura en otros campos, la contaminación de los medios, las derivas, en fin, todo el aparato postmoderno ya ha hecho su tarea y no hay por donde estirar un campo, que tiene sus límites, pero es infinito. Precisamente, estirando los límites del campo de la escultura podrá llenarse aún más objetos ó ampliar los catálogos a base de variaciones como también cubrir parte de las demandas de la cultura, más o menos legítimas. Todo eso se podrá hacer… y la escultura seguir decayendo, haciéndose progresivamente incapaz de pensarse.

Digo entonces que es una Escultura porque he renunciado a los beneficios de las estrategias que se formulan como preguntas para mejor ocultar “las certezas” que confirman, después, los críticos profesionales para que al final cuadren las cuentas. El arte no debe hacer preguntas, sino que está, desplegándose físicamente entre el macro mundo y el micro mundo. No es una Instalación porque “antes” es una escultura; decir que es una instalación no añade información alguna que no agregue a su vez más confusión. El cambio de armiño es decisivo. La disolución de las distancias, la progresiva eliminación de las peanas, la distancia entre el espectador y la obra se cumple en la escultura con creces, pero sin anular la relación sexual que abre, frente a las estrategias visuales que reintroducen por medio de las pantallas el cierre del cuerpo a cuerpo. De modo que lo que antes estaba encima de las peanas ahora esta detrás de las pantallas sin ser cine, claro está. Frente a una obra de arte, lo propio es encontrarse raro, e incluso inseguro. Las peanas y las pantallas ponen la distancia de seguridad. Así, la materialidad de la superficie se refiere a que la escultura se ocupa extensión, no el espacio, una cosa chocante, pero que resulta de un largo recorrido. El espacio es la diferencia que hace la arquitectura o un cobijo cualquiera entre lo que hay dentro y lo que hay fuera. Si es una diferencia verdadera hace vacío. Si no se limita a encerrar el espacio. El carácter meramente instrumental –propósito instrumental- ,que Oteiza daba a las esculturas que encerraban espacios, a las que quería dar una patada una vez cumplidas, responde a la relación imposible que se plantea entre ser y cuerpo de la escultura (relación tautológica). La piel no desespera de esa manera, más bien espera, siempre espera. Hasta ahora nadie ha mentado a la muerte, hay peldaño y mármol, pero no hay profundidad. Y sin profundidad, la muerte no tiene sitio. Aunque hay una relación también con la ceguera: abre lo ojos y empieza a morirte.

M.V.G.- Entiendo por lo que dices que sí, efectivamente, estamos ante una obra de arte que desea expresar la materialidad del cuerpo, entonces la propuesta artística no sólo establece una relación con Espacio sino también con el Tiempo. Al respecto, te pregunto, para terminar esta breve conversación, ¿qué temporalidad representa? Porque, a mi juicio, la visibilidad (sensible e inteligible) pasa por disfrutar y pensar el límite (espacio/temporal) que va abriéndose y, por ello, se nos invita a pisar descalzos por la Escultura, tal vez, para tener una experiencia de religación inmanente, una forma de pacto material con lo sagrado…

E.B.- Me gustaría que hablásemos de esa Naturaleza que la entiendo en su sentido originario presocrático, como fisis, generación, crecimiento, brotar…porque la imagino como el crecer de la hiedra, que tanto sabe sin saber del muro por donde trepa, se sucede de forma en forma, sin conciencia, vacía de proyecto. Y una precisión, no obstante, vedada por completo a los que tenemos ojos. No comáis, dicen a los que tienen ojos. Una experiencia de religación inmanente.

MATERIALISMO

A Evaristo Bellotti

Es una escultura que llueve

es un trazo que moja tu falta de sed

es mármol que escupe el nombre real

es pensamiento que se hace con los pies sobre el horizonte tatuado

es la otra revolución del Trabajador

Mas yo estoy solo

aqui

soñando que vuelvo a morir entre mis padres antiguos

con una materia clavada en el cuello

oh dioses

no ven que llega distinto a todos.

Jorge Alemán

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Muchas gracias, seguiremos construyendo diálogo.

María Victoria Gimbel, presidenta de Cruce

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