Andrés Pachón, a cuerpo descubierto

 

Vigilar, registrar o clasificar, formas en definitiva de someter los cuerpos, dominar las multiplicidades humanas y manipular sus fuerzas que Michael Foucault consideraba propias de los hospitales, los ejércitos o los colegios. Inventos de ese mismo siglo XIX que inventó las libertades a la vez que con orgullo levantaba sus cárceles para en vez de castigar los cuerpos corregir las almas. Algo para lo que Alphonse Bertillon (1853-1914) creó un sistema de fichas policiales compuesto por dos fotografías, frente y perfil, y una minuciosa descripción física y sociológica del sujeto. Un sistema de clasificación que pretendía describir objetivamente a la persona y que llegó a emplearse en 1914 durante el registro de los marroquíes integrantes de las Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla, por medio del cual Andrés Pachón realiza esta serie de retratos sintéticos a partir de los originales, que distorsiona y manipula.

Si la intención de estas fichas antropológicas era un registro objetivo para el control de aquellos integrantes otros de las Fuerzas Militares Españolas, en las que la presencia imprescindible de la fotografía servía como herramienta a la hora de  asociar una serie de atributos étnicos y tribales al retrato del “indígena”, que inevitablemente favorecía a la construcción de estereotipos, Pachón desvía esta intencionalidad cientifista que acaba construyendo ficciones para adentrarse directamente en el terreno de la imaginación. Y es precisamente alterando esas fotografías realizadas bajo aquella mirada colonial eurocéntrica, obtenidas durante su estancia de investigación en el Museo Antropológico Nacional, que el artista aporta una imagen más real sobre los cuerpos de los sujetos fotografiados. Aquella por la cual se evidencia uno de los indicios más característicos del cuerpo, ese que es quizás el rasgo más común de todos los cuerpos del mundo: la diferencia.

Obra: Tropologías IV, (2014), 8 impresiones de 24 x 35 cm sobre papel Hahnemühle y vídeo

 

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